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Henri Laborit y la inhibición de la acción: cuando el cuerpo no puede ni huir ni luchar

Henri Laborit demostró que no poder ni huir ni luchar desencadena toda la patología: úlceras, hipertensión, cáncer, depresión. Su experimento de los 3 ratas explicado.

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François Benavente

Naturópata certificado

Una rata en una jaula. Un piso que envía descargas eléctricas cada pocos segundos. Una señal sonora 4 segundos antes de cada descarga. Si la rata puede escapar, permanece en perfecta salud. Si no puede ni escapar ni luchar, enferma. En una semana.

Este experimento, realizado por Henri Laborit en los años 1980, contiene por sí solo más verdad sobre las enfermedades de civilización que la mayoría de los manuales de medicina. Explica por qué ciertas personas desarrollan úlceras, hipertensión o cánceres sin causa aparente. Y sobre todo, revela un mecanismo que todo naturópata debería conocer de memoria: la inhibición de la acción.

¿Quién era Henri Laborit?

Henri Laborit (1914-1995) no era un teórico de salón. Cirujano de la Marina nacional durante la Segunda Guerra Mundial, fue operando heridos en estado de choque que comenzó a interesarse por los mecanismos biológicos del estrés. En 1952, participa en el descubrimiento de la clorpromazina, el primer neuroléptico en la historia de la psiquiatría. El Premio Nobel debería haberle correspondido. Fue a otros.

Laborit dedica después su vida a comprender cómo reacciona el cerebro ante las amenazas y qué sucede en el organismo cuando un ser vivo ya no puede actuar. En 1986, publica L’inhibition de l’action (Masson), una obra que cuarenta años después sigue siendo de una pertinencia sorprendente. Alain Resnais la lleva al cine en Mon oncle d’Amérique (1980), una película construida alrededor de sus teorías sobre el comportamiento humano.

Su tesis central es de una simplicidad que inquieta: no es el estrés lo que enferma, sino la imposibilidad de actuar ante el estrés.

El experimento fundamental: las tres situaciones de la rata

Las 3 situaciones de la rata según Laborit: fuga, inhibición y lucha

Laborit coloca una rata en una jaula de dos compartimentos, separados por una pared con una puerta. El piso se electrifica por intermitencia. Una señal advierte al animal que cuatro segundos después, pasará la corriente.

Situación 1: la rata puede escapar

El animal aprende rápido. Suena la señal, corre al otro compartimento. La descarga lo persigue algunos segundos después, pero ya ha aprendido a volver al primer compartimento para evitarla nuevamente. Después de siete días, 10 minutos al día, esta rata está en perfecta salud. Su peso es normal. No tiene hipertensión arterial. Ha evitado el castigo mediante la fuga, y como dice Laborit: «se lo ha permitido». Su equilibrio biológico se mantiene.

Situación 2: ni fuga ni lucha

La puerta entre los dos compartimentos está cerrada. La rata recibe las descargas sin poder escapar. No puede huir. No puede luchar. Muy rápidamente, aprende que toda acción es ineficaz. Se inhibe.

Es esta inhibición la que desencadena la catástrofe. La angustia se instala. Las perturbaciones biológicas se hacen profundas. Su sistema inmunitario se colapsa: si un microbio pasa por los alrededores, en lugar de destruirlo como lo habría hecho normalmente, desarrolla una infección. Si aparece una célula cancerosa, en lugar de eliminarla, permite que la evolución tumoral ocurra. Los trastornos se multiplican: úlceras de estómago, hipertensión arterial, insomnio, fatiga, malestar generalizado. Todo lo que se llama las «enfermedades de civilización» o «psicosomáticas».

Situación 3: la lucha

La rata aún no puede escapar. Recibe las mismas descargas. Pero esta vez, se coloca frente a otra rata, un congénere que le sirve de adversario. Va a luchar. Esta lucha es absolutamente ineficaz. No le permite evitar el castigo. Pero actúa.

Y este es el resultado más espectacular del experimento: esta rata no desarrolla ninguna de las patologías observadas en la situación anterior. Sin hipertensión. Sin úlcera. Sin inmunosupresión. Como lo resume Laborit: «Un sistema nervioso solo sirve para actuar».

La extrapolación al hombre: cuando la sociedad prohíbe la acción

De la inhibición a la enfermedad: el mecanismo biológico según Laborit

Laborit entonces hace el paralelo con la condición humana, y aquí es donde su discurso se vuelve candente. El obrero que va cada día a trabajar bajo un capataz cuya cara no le gusta no puede partirle la cara: le enviarían a la policía. Tampoco puede huir: estaría desempleado. Y cada día de la semana, cada semana del mes, cada mes del año, a veces durante años, está en inhibición de la acción.

Las leyes sociales prohíben la violencia defensiva. Es algo bueno en el plano civilizacional. Pero en el plano biológico, las consecuencias son idénticas a las de la rata encerrada en la jaula. El cortisol permanece elevado constantemente. El sistema nervioso simpático no se desconecta. El organismo somatiza.

La agresividad, dice Laborit, nunca es gratuita. Siempre es la respuesta a una inhibición de la acción. Y cuando esta agresividad ya no puede expresarse hacia el exterior, se vuelve contra uno mismo. De dos maneras.

La primera: la somatización. La agresividad se dirige contra su propio estómago (úlcera), contra su corazón y sus vasos (hipertensión, infarto, hemorragias cerebrales), contra su piel (urticaria), contra sus bronquios (asma). La segunda, más radical: el suicidio. «La inhibición de la acción es la fuente de la angustia», escribe Laborit. «La angustia es la fuente de todas las enfermedades».

Lo que las glándulas suprarrenales sufren en silencio

Si conoces un poco el funcionamiento de las glándulas suprarrenales, sabes que lo que Laborit describe corresponde exactamente al paso de la etapa 1 (alarma) a la etapa 3 (agotamiento) del síndrome general de adaptación de Selye. La inhibición crónica mantiene las suprarrenales en alerta permanente. El cortisol se produce en exceso, luego las reservas se agotan. La DHEA cae. El sistema inmunitario se colapsa.

El magnesio, cofactor de más de 300 reacciones enzimáticas, es el primero en desaparecer bajo el efecto del estrés crónico. Vienen luego las vitaminas del grupo B, la vitamina C (las suprarrenales son el órgano donde más se concentra), el zinc y los omega-3. Es exactamente el perfil de deficiencia que encuentro en consulta en las personas con agotamiento por estrés laboral.

Cómo salir de la inhibición: el camino naturópata

Laborit lo ha comprobado: no es el estrés lo que mata, es la imposibilidad de actuar. La estrategia naturópata frente a la inhibición de la acción se construye sobre dos ejes: restaurar la capacidad de acción, y reparar los daños biológicos del cortisol crónico.

Restaurar la acción física. El movimiento intenso imita la fuga o la lucha. Correr 30 minutos, golpear un saco, nadar con intensidad: no es deporte, es un desbloqueo neurobiológico. El sistema nervioso necesita sentir que la acción es posible. Robert Masson, uno de los padres de la naturopatía francesa, insistía en el caminar diario como «primer remedio del sistema nervioso».

Sostener las suprarrenales. El magnesio bisglicina (300 a 400 mg/día), la vitamina C (500 mg a 1 g/día en varias tomas), las vitaminas B5 y B6 en forma activa. Las plantas adaptógenas: la ashwagandha (Withania somnifera, 300 a 600 mg de extracto estandarizado) reduce el cortisol un 30% en ocho semanas según varios estudios clínicos1. El rhodiola (Rhodiola rosea, 200 a 400 mg) mejora la resistencia al estrés y la fatiga mental2.

Reactivar el prefrontal. La respiración consciente, la coherencia cardíaca (5 minutos, 3 veces al día), la meditación de atención plena no son gadgets del desarrollo personal. Son herramientas que reactivan la corteza prefrontal, la única estructura capaz de recuperar el control sobre el cerebro reptiliano que rige la respuesta de estrés. Jacques Fradin, en su enfoque neurocognitivo y conductual, muestra que el cambio del modo automático (reptiliano) hacia el modo adaptativo (prefrontal) es la clave para salir de la inhibición3.

Recuperar el control. Laborit no propone «gestionar el estrés». Propone recuperar la capacidad de actuar. A veces, la verdadera terapia consiste en cambiar de puesto, abandonar una relación tóxica, decir que no. La naturopatía no puede hacerlo todo: restaura el terreno, pero corresponde a la persona reabrirse la puerta de la jaula.

Cuándo consultar más allá de la naturopatía

Si la inhibición de la acción se ha instalado durante meses o años, los daños biológicos pueden requerir seguimiento médico. Una hipertensión arterial establecida, dolores torácicos, depresión grave con ideas suicidas, una infección que no cura: todo esto también requiere médico. El análisis hormonal (cortisol salival en 4 puntos, DHEA-S, TSH y T3/T4) permite objetivar el agotamiento suprarrenal. El naturópata acompaña, no reemplaza.

La rata que no puede ni huir ni luchar, quizá seas tú

Lo que Laborit nos enseña desde hace cuarenta años es que la enfermedad no es una fatalidad biológica. A menudo es el resultado de un organismo que ya no tiene los medios para actuar. La rata en la jaula es el empleado bajo presión que no se atreve a renunciar. Es la madre agotada que no tiene derecho a derrumbarse. Es el cuidador que aguanta sin rechistar. Quizá eres tú, en este momento.

La buena noticia del experimento de Laborit es que incluso una acción ineficaz es suficiente para proteger el organismo. Moverse. Hablar. Escribir. Crear. Gritar en una almohada si es necesario. Cualquier cosa es mejor que la inmovilidad impuesta.

Pierre Valentin Marchesseau, fundador de la naturopatía francesa, repetía que «la enfermedad es un esfuerzo de la naturaleza para restablecimiento el equilibrio». Laborit añade una precisión decisiva: aún así, la naturaleza necesita tener permiso para actuar.

«La inhibición de la acción es la fuente de la angustia. La angustia es la fuente de todas las enfermedades.» Henri Laborit


  • Laborit, Henri. L’inhibition de l’action. Masson, 1986.
  • Selye, Hans. The Stress of Life. McGraw-Hill, 1956.
  • Marchesseau, Pierre Valentin. L’hygiène vitale pour votre santé. 1985.
  • Hertoghe, Thierry. The Hormone Handbook. 2.ª ed. International Medical Books, 2012.

Referencias científicas

Footnotes

  1. Chandrasekhar K, Kapoor J, Anishetty S. A prospective, randomized double-blind, placebo-controlled study of safety and efficacy of a high-concentration full-spectrum extract of ashwagandha root in reducing stress and anxiety in adults. Indian J Psychol Med. 2012;34(3):255-262. PMID: 23439798.

  2. Darbinyan V, Kteyan A, Panossian A, et al. Rhodiola rosea in stress induced fatigue: a double blind cross-over study of a standardized extract SHR-5 with a repeated low-dose regimen. Phytomedicine. 2000;7(5):365-371. PMID: 11081987.

  3. Fradin J, Le Moullec F. L’intelligence du stress. Eyrolles, 2008. El modelo ANC (Enfoque Neurocognitivo y Conductual) distingue cuatro territorios cerebrales y muestra cómo reactivar el modo adaptativo de la corteza prefrontal.

¿Quieres saber más sobre este tema?

Cada semana, una lección de naturopatía, una receta de jugos y reflexiones sobre el terreno.

Preguntas frecuentes

01 ¿Qué es la inhibición de la acción según Henri Laborit?

La inhibición de la acción es un estado en el cual un individuo no puede ni huir ni luchar frente a una situación amenazante. Según Laborit, este estado de bloqueo total activa el sistema nervioso simpático permanentemente, provoca una elevación crónica del cortisol y desencadena perturbaciones biológicas profundas que están en el origen de la mayoría de las enfermedades llamadas de civilización.

02 ¿Cuál es el experimento de los 3 ratas de Laborit?

Laborit colocó ratas en tres situaciones. La primera podía huir del choque eléctrico y permanecía en perfecta salud. La segunda no podía ni huir ni luchar, desarrollaba hipertensión, úlceras e inmunosupresión. La tercera no podía huir pero podía luchar contra un congénere, y no desarrollaba ninguna patología. La conclusión es que la acción, incluso ineficaz, protege de la enfermedad.

03 ¿Qué enfermedades están ligadas a la inhibición de la acción?

Según los trabajos de Laborit, la inhibición crónica de la acción favorece las úlceras gástricas, la hipertensión arterial, los infartos, las hemorragias cerebrales, las infecciones repetidas, ciertas evoluciones cancerosas, la urticaria, el asma, el insomnio, la fatiga crónica y la depresión.

04 ¿Cómo salir de la inhibición de la acción en naturopatía?

La naturopatía propone restaurar la capacidad de acción por el movimiento físico intenso (que imita la huida o la lucha), las técnicas de respiración y de coherencia cardíaca, el apoyo suprarrenal por magnesio, vitaminas B y C, plantas adaptógenas como ashwagandha y rhodiola, y sobre todo la recuperación del control sobre su entorno.

05 ¿Quién era Henri Laborit?

Henri Laborit (1914-1995) fue cirujano, neurobiólogo y filósofo francés. Descubrió el primer neuroléptico (la clorpromazina), desarrolló la teoría de la inhibición de la acción en 1986 y fue puesto en evidencia por la película Mon oncle d'Amérique de Alain Resnais en 1980. Sus trabajos sobre el estrés y el comportamiento siguen siendo una referencia en neurociencias.

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