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Fitoestrógenos: soja, lúpulo, lignanos, la guía sin ideas preconcebidas

La lupulina del lúpulo es 20 veces más potente que la genisteína de la soja. El equol determina si respondes a la soja. Guía completa de los fitoestrógenos.

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François Benavente

Naturópata certificado

Isabelle tiene cincuenta y seis años y está perdida. Su ginecólogo le desaconsejó la soja “por las hormonas”. Su vecina no jura más que por las cápsulas de lúpulo. Su hija, vegana, le envía artículos sobre los beneficios del tofu en Japón. Su farmacéutico le vendió cápsulas de isoflavonas de trébol rojo. Y su naturópata anterior le dijo que comiera semillas de lino todas las mañanas. Cinco fuentes, cinco consejos diferentes, cero coherencia. Cuando llegó a mi consultorio, su primera pregunta fue: “¿Los fitoestrogenos son peligrosos o protectores?”

La respuesta es ni lo uno ni lo otro en sí. Los fitoestrogenos no son hormonas. Son moduladores selectivos de los receptores estrogénicos, lo que los farmacólogos llaman SERM (Selective Estrogen Receptor Modulators). Se comportan diferentemente según el tejido: protectores a nivel de la mama, neutros a nivel del útero, positivos en el hueso y el cerebro, moderadamente beneficiosos para las mucosas. Y este matiz lo cambia absolutamente todo.

“Los fitoestrogenos son antagonistas del receptor alfa y agonistas del receptor beta. Es un perfil SERM ideal.” Vincent Castronovo, DU MAPS

Tres familias, tres mecanismos, tres plantas

Los fitoestrogenos no son una categoría homogénea. Existen tres grandes familias, cada una con sus moléculas activas, sus mecanismos de acción y sus pruebas clínicas. El profesor Castronovo las enseña en este orden en su curso del MAPS, y es en este orden que te las presento.

Comparativo de las 3 familias de fitoestrogenos: soja, lúpulo, lignanos

La primera familia son las isoflavonas, presentes esencialmente en la soja y el kudzu (Pueraria lobata). Las moléculas activas son la genisteína, la daidzeína y la glicitína. Son los fitoestrogenos más estudiados en el mundo, con cientos de ensayos clínicos publicados. La genisteína tiene una afinidad preferencial por el receptor estrogénico beta (ERbeta), lo que explica sus efectos neuroprotectores y óseos sin estimulación mamaria excesiva.

La segunda familia son los prenilfiavonoides del lúpulo (Humulus lupulus). La molécula estrella es la hopeína (8-prenilnaringenina), considerada como el fitoestrogeno más potente identificado hasta ahora. Los datos in vitro de Castronovo muestran una EC50 de 1,4 nanomolar en el receptor ERalfa, contra 38 nanomolares para la genisteína. En otros términos, la hopeína es aproximadamente veintisiete veces más potente que la genisteína en este receptor. El lúpulo también contiene xantohumol, un compuesto con propiedades anticarcinogénicas documentadas.

La tercera familia son los lignanos, presentes en las semillas de lino, de sésamo, en el centeno, el salvado de trigo y numerosas frutas y verduras. Los lignanos alimentarios (secoisolariciresinol, matairescinol, pinoresinol, lariciresinol) se transforman por el microbiota intestinal en enterolignanos: el enterodiol y sobre todo la enterolactona, que es cuantitativamente el lignano circulante más importante. Los lignanos tienen una particularidad notable: inhiben la aromatasa, la enzima que convierte los andrógenos en estrógenos en el tejido adiposo.

La soja: lo que realmente dicen los estudios

La soja es quizá el tema más incomprendido de toda la nutrición. En Francia, es víctima de un miedo irracional ampliamente alimentado por confusiones entre los estudios animales (ovejas y codornices vueltas infértiles al pastar en tréboles ricos en fitoestrogenos) y la realidad humana. Los datos clínicos en humanos cuentan una historia completamente diferente.

El análisis sistemático de Vincent y Fitzpatrick publicado en Mayo Clinic Proceedings en 2000 sintetizó los datos disponibles1. La soja reduce los sofocos del 45 por ciento, contra el 30 por ciento para el placebo. No es el efecto espectacular de la TRH (70 por ciento de reducción), pero es significativo y sin los riesgos asociados. El estudio precisa que hasta ahora, ningún efecto secundario del uso a corto o largo plazo de las proteínas de soja se conoce en humanos.

En el plano cardiovascular, Tikkanen y su equipo demostraron en PNAS en 1998 que la genisteína y la daidzeína de la soja protegen los LDL contra la oxidación2, un mecanismo clave de la aterogénesis. Van der Schouw, en Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology en 2002, mostró que las mujeres menopáusicas que consumían más fitoestrogenos tenían una rigidez aórtica reducida de 0,51 m/s en comparación con las que menos consumían3, un efecto particularmente marcado en mujeres de más edad. Y Dobrydneva descubrió que los fitoestrogenos actúan como bloqueadores de canales de calcio plaquetarios, inhibiendo la activación plaquetaria del 51 por ciento para la genisteína y del 56 por ciento para la daidzeína.

Pero es en el cáncer de mama donde los datos son más impactantes. Ganry, en European Journal of Cancer Prevention en 2002, reporta una reducción del riesgo de cáncer de mama del 17 a 73 por ciento en poblaciones asiáticas consumidoras de soja. El estudio de Verheus en Journal of Clinical Oncology en 2007 muestra un OR de 0,68 para el tercil más elevado de genisteína plasmática en una población holandesa4. Y el estudio publicado en JAMA, citado por Castronovo, reporta en mujeres ya afectadas de cáncer de mama: 29 por ciento de disminución de muertes y 32 por ciento de reducción de recidivas en aquellas que consumían más soja, incluso en mujeres bajo tamoxifeno.

La seguridad a largo plazo fue evaluada por Steinberg en American Journal of Clinical Nutrition en 2011: 403 mujeres menopáusicas suplementadas con 80 o 120 mg de isoflavonas aglicones por día durante 24 meses, sin cambios significativos en el endometrio, los fibromas, la tiroides libre o los linfocitos sanguíneos5. Se detectaron dos eventos adversos graves (un cáncer de mama y un cáncer endometrial), es decir menos que la tasa esperada en la población general para estos cánceres.

El equol: por qué algunas mujeres responden a la soja y otras no

Existe un dato que la mayoría de artículos de divulgación omiten, y que es sin embargo fundamental para entender por qué la soja funciona en algunas mujeres y no en otras. Es el equol.

El equol es un metabolito de la daidzeína producido exclusivamente por ciertas bacterias intestinales. Solo el 30 a 50 por ciento de los occidentales poseen un microbiota capaz de producir equol, contra el 50 a 70 por ciento de los asiáticos. El equol tiene una afinidad por los receptores estrogénicos superior a la de la daidzeína en sí misma. Se considera como el metabolito más activo de las isoflavonas.

Castronovo menciona en su curso la determinación urinaria del perfil de los fitoestrogenos, con valores de referencia: genisteína superior a 0,08 mg/g de creatinina, daidzeína superior a 0,05 mg/g, glicitína superior a 0,1 mg/g, y equol superior a 0,25 mg/g. Esta determinación permite verificar si una mujer metaboliza correctamente las isoflavonas.

La buena noticia es que la capacidad de producir equol puede mejorar trabajando en el microbiota. Es por eso que Castronovo insiste: los fitoestrogenos de soja o kudzu deben tomarse durante al menos tres meses optimizando el microbiotopo. Esta optimización pasa por los probióticos, los prebióticos, la reducción del azúcar refinado y del alcohol, y eventualmente por la corrección de una disbiosis documentada.

El lúpulo: la potencia subestimada

El lúpulo es conocido sobre todo por la cerveza, pero sus prenilfiavonoides tienen un interés considerable en la fitoterapia de la menopausia. La hopeína (8-prenilnaringenina) es el fitoestrogeno más potente identificado en el reino vegetal. Los datos in vitro presentados por Castronovo en células Ishikawa Var-I muestran una proliferación celular mayor con hopeína que con genisteína, lo que traduce una actividad estrogénica superior.

Para poner los números en perspectiva: el estradiol (la hormona natural) tiene una EC50 de 0,07 nM en ERalfa y 0,5 nM en ERbeta. La hopeína tiene una EC50 de 1,4 nM en ERalfa y 10 nM en ERbeta. La genisteína tiene una EC50 de 38 nM en ERalfa y 9 nM en ERbeta. La hopeína es por lo tanto mucho más cercana al estradiol que la genisteína en términos de potencia, lo que puede ser una ventaja para las mujeres cuyos síntomas no responden suficientemente a la soja.

El xantohumol, la otra molécula activa del lúpulo, posee propiedades anticarcinogénicas documentadas. Inhibe la proliferación de varias líneas tumorales in vitro y modula la expresión de genes implicados en la apoptosis (la muerte celular programada). Es un fitoestrogeno con un perfil de seguridad interesante: potente en los receptores estrogénicos por un lado, anticarcinogénico por el otro.

El lúpulo en fitoterapia se toma generalmente en extracto estandarizado, a razón de 100 a 200 mg por día de extracto titulado en 8-prenilnaringenina, durante un mínimo de tres meses. Como para la soja, la optimización del microbiota es indispensable porque los prenilfiavonoides sufren un metabolismo intestinal que condiciona su biodisponibilidad.

Los lignanos del lino: la protección silenciosa

Los lignanos merecen una atención particular porque actúan mediante un mecanismo complementario a las isoflavonas y los prenilfiavonoides. Inhiben la aromatasa, esta enzima que convierte los andrógenos en estrógenos en el tejido adiposo. Es una propiedad crucial en la menopausia, cuando el tejido adiposo se convierte en la fuente principal de estrógenos (en forma de estrona) después del cese de los ovarios. Como explico en el artículo sobre la aumento de peso en la menopausia, esta aromatasa compensatoria es un mecanismo de supervivencia que los lignanos ayudan a modular.

El estudio de Pietinen publicado en Cancer Epidemiology Biomarkers and Prevention en 2001 es uno de los más convincentes6. Realizado en Finlandia en 194 casos de cáncer de mama y 208 controles, muestra un OR de 0,38 en el quintil más elevado de enterolactona sérica. Dicho de otro modo: las mujeres con los niveles más altos de enterolactona en sangre tenían un riesgo de cáncer de mama reducido del 62 por ciento. La asociación inversa estaba presente tanto en mujeres premenopáusicas como postmenopáusicas.

El estudio de Touillaud, publicado en Journal of the National Cancer Institute en 2007, confirma estos resultados a mayor escala: 58.049 mujeres francesas seguidas durante 7,7 años7. Las mujeres en el cuartil más elevado de aporte en lignanos totales tenían un riesgo reducido de cáncer de mama del 28 por ciento (RR 0,72 para cánceres ER+/PR+). Es un estudio francés, realizado en una población occidental que no consume soja, lo que refuerza la pertinencia de los lignanos como alternativa o complemento a las isoflavonas.

Y Haggans demostró que la suplementación con semillas de lino aumenta significativamente la ratio urinaria 2/16a-OHE1, orientando así el metabolismo estrogénico hacia la vía protectora. Es el vínculo directo con la desintoxicación hepática de estrógenos: los lignanos no se contentan con inhibir la aromatasa, también mejoran el perfil metabólico hepático.

En la práctica, las semillas de lino recién molidas (dos cucharadas por día, en un yogur, un batido o una ensalada) son la manera más simple de aumentar los aportes en lignanos. Las semillas enteras atraviesan el tubo digestivo sin ser digeridas, por lo que es esencial molerlas justo antes del consumo (un molinillo de café es suficiente). El lino molido se oxida rápidamente, no debe conservarse más de algunas horas.

Las propiedades comunes: un perfil SERM notable

Acción de los fitoestrogenos en 6 tejidos objetivo

Castronovo detalla las propiedades comunes a las tres familias de fitoestrogenos en una diapositiva que merece ser estudiada con atención. Los fitoestrogenos son antagonistas del receptor estrogénico alfa (lo que explica su efecto protector en la mama), agonistas del receptor beta (lo que explica sus efectos en el cerebro y el hueso), inhibidores de la aromatasa, inductores de la 2-hidroxilación hepática (vía protectora), inhibidores de las sulfotransferasas, inhibidores de la tirosina kinasa, y poseen actividades antiangiogénicas.

En comparación con el estradiol, el tamoxifeno y el raloxifeno (los SERM farmacéuticos), las isoflavonas tienen un perfil notablemente equilibrado. En el útero: ninguna estimulación (donde el estradiol estimula y el tamoxifeno también). En la mama: efecto protector (donde el estradiol es un factor de riesgo). En el cerebro: efectos cognitivos positivos (donde el raloxifeno es neutral). En el sistema cardiovascular: protección (como el estradiol). En el hueso: protección similar a la TRH según el estudio de Cotter y Cashman publicado en Nutrition Reviews en 2003, donde la genisteína a 54 mg por día resultó tan eficaz como la TRH para prevenir la pérdida ósea posmenopáusica8. En la vagina: apoyo parcial pero insuficiente solo.

Este perfil SERM explica por qué los fitoestrogenos no deben asimilarse a hormonas. Son moduladores, y su acción depende del contexto tisular, de la ratio ERalfa/ERbeta del tejido objetivo, y del estado hormonal de la mujer.

El protocolo Castronovo en tres fases

El protocolo que Castronovo propone en sus conclusiones de curso es pragmático y progresivo. Es el que utilizo en consulta, adaptado a cada mujer según sus síntomas, su análisis biológico y su tolerancia.

La primera fase consiste en probar los fitoestrogenos de soja o kudzu durante al menos tres meses, optimizando el microbiota en paralelo. Las dosis comúnmente utilizadas son de 40 a 80 mg de isoflavonas aglicones por día, repartidas en dos tomas. El kudzu es una alternativa interesante para las mujeres que no toleran la soja (hinchazón, incomodidades digestivas). Los productos fermentados (miso, tempeh, tamari) deben privilegiarse porque la fermentación mejora la biodisponibilidad y la tolerancia digestiva.

La segunda fase, si la soja es insuficiente después de tres meses, consiste en pasar a los fitoestrogenos del lúpulo, siempre durante al menos tres meses y continuando la optimización del microbiota. El extracto de lúpulo titulado en hopeína ofrece una potencia estrogénica superior y puede ser adecuado para las mujeres cuyos sofocos y sequedad no han respondido suficientemente a la soja.

La tercera fase, en último recurso, es la TRH adaptada: hormonas naturales bioidenticas, a dosis bajas, por vía transcutánea, optimizando simultáneamente el microbiota, la desintoxicación hepática y las defensas antioxidantes. Es el enfoque de la medicina funcional, en las antípodas de la TRH clásica que fue objeto del estudio WHI en 2002.

En cada fase, el trabajo de fondo continúa: nutrición antiinflamatoria, drenaje hepático, micronutrición (omega-3, magnesio, vitamina D3+K2, zinc, selenio), y gestión del estrés. Los fitoestrogenos no son una varita mágica. Son una herramienta entre otras en un enfoque global del terreno.

Lo que la naturopatía no hace

Los fitoestrogenos de soja están contraindicados en caso de cáncer de mama en curso de tratamiento sin el parecer del oncólogo, incluso si los datos epidemiológicos son tranquilizadores. En caso de tratamiento con tamoxifeno o inhibidores de la aromatasa, la decisión debe tomarse en consulta con el equipo médico. La salvia oficinal y los fitoestrogenos potentes (lúpulo) necesitan la misma prudencia en caso de antecedentes personales de cáncer hormono-dependiente.

La naturopatía propone, el médico dispone. Mi papel es acompañarte en la optimización de tu terreno, no reemplazar el seguimiento médico.

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Referencias científicas

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Para ir más lejos

Fuentes

  • Castronovo, V. “Fitoestrogenos: soja, kudzu, lúpulo, lignanos.” DU MAPS, 2020.
  • Ganry, O. “Phytoestrogen and breast cancer prévention.” Eur J Cancer Prev 11.6 (2002): 519-522.
  • Nissim, Rina. Mamamelis: manual de ginecología naturópata. Mamamelis, 1994.
  • Mouton, Georges. “Las alternativas naturales a la TRH.” Conferencia de medicina funcional.

“Los fitoestrogenos no son hormonas. Son moduladores selectivos, y es precisamente lo que los hace seguros.” Vincent Castronovo

Receta saludable: Sopa de miso con tofu: La soja del miso aporta fitoestrogenos.

Footnotes

  1. Vincent, A. and Fitzpatrick, L.A., “Soy isoflavones: are they useful in ménopause?” Mayo Clin Proc 75, no. 11 (2000): 1174-1184. PMID: 11075749.

  2. Tikkanen, M.J. et al., “Effect of soybean phytoestrogen intake on low density lipoprotein oxidation résistance,” Proc Natl Acad Sci USA 95, no. 6 (1998): 3106-3110. PMID: 9501223.

  3. van der Schouw, Y.T. et al., “Higher usual dietary intake of phytoestrogens is associated with lower aortic stiffness in postmenopausal women,” Arterioscler Thromb Vasc Biol 22, no. 8 (2002): 1316-1322. PMID: 12171794.

  4. Verheus, M. et al., “Plasma phytoestrogens and subsequent breast cancer risk,” J Clin Oncol 25, no. 6 (2007): 648-655. PMID: 17308271.

  5. Steinberg, F.M. et al., “Clinical outcomes of a 2-y soy isoflavone supplémentation in menopausal women,” Am J Clin Nutr 93, no. 2 (2011): 356-367. PMID: 21159786.

  6. Pietinen, P. et al., “Serum enterolactone and risk of breast cancer,” Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 10, no. 4 (2001): 339-344. PMID: 11319173.

  7. Touillaud, M.S. et al., “Dietary lignan intake and postmenopausal breast cancer risk,” J Natl Cancer Inst 99, no. 6 (2007): 475-486. PMID: 17374837.

  8. Cotter, A. and Cashman, K.D., “Genistein appears to prevent early postmenopausal bone loss as effectively as hormone replacement therapy,” Nutr Rev 61, no. 10 (2003): 346-351. PMID: 14604266.

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Preguntas frecuentes

01 ¿Es peligrosa la soja para el cáncer de mama?

No. Los estudios epidemiológicos muestran una reducción del 17 a 73% del riesgo de cáncer de mama en poblaciones consumidoras de soja (Ganry, 2002). El estudio publicado en el JAMA incluso mostró que las mujeres con cáncer de mama que consumían soja tenían 29% menos muertes y 32% menos recidivas. Las isoflavonas actúan como SERM (moduladores selectivos), no como hormonas.

02 ¿Qué es el equol y por qué es importante?

El equol es un metabolito de la daidzeína (isoflavona de la soja) producido por ciertas bacterias intestinales. Solo el 30 a 50% de los occidentales poseen las bacterias capaces de producir equol. Esta es una de las razones por las que algunas mujeres responden a la soja y otras no. Optimizar el microbiota durante 3 meses mejora la capacidad de producir equol.

03 ¿Cuánto tiempo es necesario tomar fitoestrógenos?

Castronovo recomienda un mínimo de 3 meses para cada familia de fitoestrógenos, optimizando el microbiota en paralelo. Los estudios de seguridad a largo plazo (Steinberg, 2011) muestran que 80 a 120 mg de isoflavonas por día durante 24 meses son seguros en mujeres menopáusicas sanas.

04 ¿Lúpulo o soja: cuál elegir?

El lúpulo (lupulina) es más potente que la soja (genisteína) en los receptores estrogénicos in vitro (EC50 1,4 nM vs 38 nM). Castronovo recomienda comenzar con soja o kudzu durante 3 meses, luego cambiar al lúpulo si la respuesta es insuficiente, antes de considerar un THS bioidentico como último recurso.

05 ¿Los lignanos del lino realmente protegen del cáncer?

Sí. El estudio de Pietinen (2001) muestra un OR de 0,38 para el quintilo más alto de enterolactona sérica, es decir, una reducción del 62% del riesgo de cáncer de mama. El estudio de Touillaud (2007) en 58.049 mujeres confirma un RR de 0,72 para cánceres ER+/PR+ con los aportes más altos de lignanos. Los lignanos también inhiben la aromatasa.

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