Marc nunca recuerda sus sueños. Desde hace tanto tiempo como puede recordar (paradoja interesante), se despierta por la mañana con un vacío total. Sin imágenes, sin historias, nada. Pensaba que era normal, que algunas personas sueñan y otras no. Cuando le dije que la ausencia de recuerdo de los sueños es un marcador clínico clásico de deficiencia de vitamina B6, me miró como si estuviera inventando.
Marc también tenía otros síntomas que no relacionaba entre sí. Una ansiedad social que lo llevaba a evitar cenas entre amigos. Una sensibilidad al ruido que lo hacía irritable en el metro. Hormigueo en los dedos al despertar por la mañana. Una intolerancia a ciertos alimentos (el vino tinto le daba migrañas, las espinacas cocidas lo hinchaban, el queso curado lo hacía nauseoso). Y un detalle que observé al examinar sus manos: pequeñas manchas blancas en las uñas. Cada uno de estos síntomas, tomado aisladamente, parece banal. Juntos, dibujan un retrato clínico preciso: la deficiencia de B6, probablemente agravada por pirroluria.
Las causas de la deficiencia en B6
La vitamina B6, en su forma activa P5P (piridoxal-5-fosfato), es cofactor de más de ciento cuarenta reacciones enzimáticas en el cuerpo humano. Es, junto con el magnesio, el cofactor más versátil que existe. Y a diferencia del magnesio, que recibe una atención creciente, la B6 permanece en la sombra.
La alimentación pobre en alimentos integrales es la primera causa de deficiencia. El refinamiento de los cereales elimina hasta el ochenta por ciento de la B6 presente naturalmente en el grano integral. La alimentación ultraprocesada, los platos preparados y los fast-foods son prácticamente desprovistos de B6 biodisponible. La cocción prolongada destruye entre el treinta y el cuarenta por ciento de la vitamina B6, que es termosensible e hidrosoluble.
Los medicamentos son una causa iatrogénica mayor. La anticoncepción oral (píldora estro-progestágeno) reduce los niveles de B6 entre el veinte y el cuarenta por ciento por aceleración del catabolismo del triptófano a través de la vía de las quinureninas. La isoniazida (antituberculoso) forma un complejo con el P5P y lo inactiva. La D-penicilamina (enfermedad de Wilson, artritis) quelata la B6. Los anticonvulsivos (fenitoína, carbamazepina, valproato) aceleran el catabolismo de la B6. La teofilina (asma) inhibe la piridoxal kinasa.
El alcohol es un antagonista potente. El acetaldehído, metabolito del etanol, desplaza el P5P de sus sitios de unión proteica y acelera su catabolismo. Los alcohólicos crónicos están casi sistemáticamente deficientes en B6.
La pirroluria es una causa desconocida pero frecuente. El cuerpo, durante la síntesis de hemoglobina, produce subproductos llamados pirróles (hidroxihemopirrolina-2-ona o HPL). En el cinco a diez por ciento de la población, la producción de pirróles es excesiva. Estos pirróles se unen al zinc y a la B6 en la sangre y los arrastran en la orina, creando una fuga crónica de ambos micronutrientes que resiste a la suplementación estándar.
La enfermedad celíaca y las enfermedades inflamatorias intestinales (Crohn, colitis ulcerosa) reducen la absorción de B6 por afección de la mucosa intestinal. La insuficiencia renal crónica aumenta la excreción de B6. La diálisis elimina el P5P en cada sesión.
Los síntomas de la deficiencia
La B6 es indispensable para la síntesis de serotonina (el triptófano necesita P5P para convertirse en 5-HTP y luego en serotonina), GABA (el glutamato necesita P5P para convertirse en GABA vía glutamato descarboxilasa), dopamina, noradrenalina, histamina y melatonina. En otras palabras, todos tus neurotransmisores dependen directa o indirectamente de la B6.
La ausencia de recuerdo de los sueños es un marcador clínico temprano y específico. La B6 es necesaria para la conversión del triptófano en serotonina y luego en melatonina, y el sueño ocurre durante las fases de sueño paradójico reguladas por la serotonina. Los pacientes deficientes recuperan sus sueños en algunas semanas de suplementación con P5P.
Los trastornos neuropsiquiátricos incluyen ansiedad (defecto de GABA), depresión (defecto de serotonina y dopamina), irritabilidad, insomnio y trastornos cognitivos. La neuropatía periférica (hormigueo, entumecimiento de extremidades en guante y calcetín) ocurre en deficiencias severas.
Las intolerancias alimentarias múltiples suelen ser la máscara de una deficiencia de B6 más que de verdaderas alergias. El vino tinto, el queso curado y el chocolate desencadenan reacciones histaminérgicas porque la diamina oxidasa (DAO), enzima de degradación de la histamina, requiere P5P como cofactor. El glicinato de magnesio provoca paradójicamente ansiedad porque la glicina activa los receptores NMDA del glutamato, y sin P5P para convertir el glutamato en GABA, la excitación domina.
La B6 es cofactor de la glutamato descarboxilasa en el sistema nervioso entérico, y su déficit ralentiza la motilidad intestinal, contribuyendo al SIBO y al estreñimiento crónico. La dermatitis seborreica (piel grasa y escamosa alrededor de la nariz, las cejas y el cuero cabelludo), la queilitis angular (boquera, grietas en las comisuras de los labios) y la glositis (lengua lisa y dolorosa) son los signos cutaneomucosos clásicos.
El síndrome del túnel carpiano está asociado a la deficiencia de B6, siendo el P5P necesario para el metabolismo de la vaina de mielina. La anemia microcítica sideroblástica (distinción con la anemia ferropénica por hierro sérico normal y presencia de sideroblastos en corona en el mielograma) es el signo hematológico de la deficiencia severa.
Los micronutrientes esenciales para la B6
El magnesio es el compañero inseparable de la B6. El magnesio es cofactor de la piridoxal kinasa, la enzima que convierte piridoxina en P5P. Sin magnesio, la conversión se ralentiza. Y la B6 es a su vez necesaria para la entrada del magnesio en la célula a través de los canales TRPM6/7. Es un bucle sinérgico: cada uno ayuda a la absorción del otro.
El zinc comparte con la B6 una relación particular, especialmente en el contexto de pirroluria donde ambos se eliminan juntos en la orina. La suplementación conjunta zinc-B6 es indispensable en caso de pirroluria.
La vitamina B2 (riboflavina) es cofactor FMN de la piridoxina-5’-fosfato oxidasa, la enzima que convierte piridoxamina en P5P. Un déficit en B2 limita la producción de P5P incluso si los aportes de B6 son suficientes.
La vitamina B12 y los folatos son compañeros de la B6 en el metabolismo de la homocisteína. La B6 es cofactor de la cistationina beta-sintasa (vía de transulfuración), vía complementaria de la remet ilación (B12/folatos) para eliminar la homocisteína. Un déficit combinado B6-B9-B12 es la primera causa de hiperhomocisteinemia.
Las fuentes alimentarias
El hígado de ternera es la fuente más rica con 0,84 miligramos por 100 gramos. Los garbanzos aportan 0,54 miligramos por 100 gramos. El salmón contiene 0,64 miligramos por 100 gramos. El atún aporta 0,46 miligramos por 100 gramos. El pavo contiene 0,54 miligramos por 100 gramos. Las nueces aportan 0,54 miligramos por 100 gramos. El plátano contiene 0,37 miligramos por 100 gramos. La papa con piel aporta 0,30 miligramos por 100 gramos. La levadura de cerveza contiene 4,4 miligramos por 100 gramos. Las semillas de girasol aportan 0,80 miligramos por 100 gramos. El aguacate contiene 0,26 miligramos por 100 gramos.
Los aportes recomendados oficiales son de 1,5 miligramos por día para adultos. Curtay y Hertoghe recomiendan 25 a 50 miligramos de P5P al día como dosis óptima, y hasta 100 miligramos como dosis terapéutica (pirroluria, síndrome premenstrual severo, hiperhomocisteinemia). El embarazo y la lactancia aumentan los requerimientos en un cincuenta por ciento.
Los antagonistas de la vitamina B6
La anticoncepción oral es el antagonista más frecuente en la práctica clínica. Los estrógenos sintéticos aceleran el catabolismo del triptófano a través de la vía de las quinureninas, vía que consume masivamente el P5P. Por eso las mujeres bajo píldora son más propensas a la depresión, la ansiedad y los trastornos del sueño.
El alcohol y su metabolito el acetaldehído desplazan el P5P de sus proteínas transportadoras. La isoniazida forma complejos con el P5P y lo inactiva (por eso los pacientes bajo isoniazida reciben sistemáticamente B6). La D-penicilamina quelata la B6. Los anticonvulsivos (fenitoína, carbamazepina, valproato) aceleran el catabolismo hepático de la B6.
La teofilina inhibe la piridoxal kinasa. Los diuréticos de asa (furosemida) aumentan la excreción renal. La levodopa (tratamiento del Parkinson) interactúa con la B6, que acelera su descarboxilación periférica, reduciendo la cantidad que llega al cerebro (los pacientes bajo levodopa sola no deben tomar B6, pero los que toman levodopa/carbidopa pueden).
El tabaco aumenta el catabolismo de la B6 a través del estrés oxidativo. El café a dosis alta (más de cinco tazas al día) puede reducir los niveles plasmáticos. La cocción prolongada y el remojo de verduras en agua destruyen la B6 de los alimentos.
Las causas olvidadas de la deficiencia
La pirroluria es LA causa olvidada por excelencia. Del cinco al diez por ciento de la población produce un exceso de pirróles que capturan el zinc y la B6 y los eliminan en la orina. Los síntomas típicos son ansiedad social, mala tolerancia al estrés, ausencia de recuerdo de sueños, estrías tempranas, sensibilidad a la luz, manchas blancas en las uñas, olor corporal dulzón y acné persistente. El cribado se realiza mediante una prueba urinaria de criptopirróles (KPU) disponible en laboratorio especializado.
El hipotiroidismo se asocia frecuentemente a deficiencia de B6. La tiroides regula la actividad de la piridoxal kinasa, y el hipotiroidismo ralentiza la conversión de piridoxina en P5P. El síndrome del túnel carpiano, frecuente en pacientes tiroideos, suele ser un signo de deficiencia de B6 más que un problema mecánico aislado.
Las falsas intolerancias alimentarias múltiples (histamina, tiramina, glutamato) suelen tomarse por alergias cuando en realidad reflejan un déficit en enzimas de degradación dependientes de B6. Jean-Paul Curtay resume este fenómeno con claridad: «Las intolerancias alimentarias múltiples suelen ser la máscara de una deficiencia en cofactores enzimáticos. Antes de eliminar diez alimentos, comienza verificando el zinc, la B6 y el magnesio.»
La diabetes tipo 2 se asocia a niveles reducidos de B6 porque la hiperglucemia acelera la glicosilación del P5P, haciéndolo inactivo. El embarazo crea un déficit subclínico en la mayoría de las mujeres (necesidades aumentadas para el desarrollo cerebral del feto), frecuentemente no diagnosticado ni corregido.
Los complementos alimentarios
La piridoxina (piridoxina HCl) es la forma clásica, la más barata y la más prescrita. Su inconveniente mayor es que debe ser convertida en P5P por el hígado, y esta conversión está limitada por los polimorfismos genéticos (gen ALPL), la insuficiencia hepática, la inflamación y las deficiencias de magnesio y zinc. Peor aún, la piridoxina en exceso (superior a 200 miligramos por día durante varios meses) puede volverse tóxica al entrar en competencia con el P5P en los sitios enzimáticos, creando paradójicamente un estado de deficiencia funcional a pesar del exceso de piridoxina.
El P5P (piridoxal-5-fosfato) es la forma activa, directamente utilizable sin conversión hepática. Es la forma recomendada por Curtay, Hertoghe y los profesionales en nutriterapia. La dosis estándar es de 25 a 50 miligramos al día, por la mañana o al mediodía (la B6 puede ser ligeramente estimulante al aumentar la dopamina). Para el síndrome premenstrual, la toma en la segunda mitad del ciclo (desde la ovulación hasta la menstruación) a 50 a 100 miligramos es la más eficaz. Para la pirroluria, la dosis es de 50 a 100 miligramos diarios a largo plazo, siempre asociado a zinc bisglicinado 15 a 30 miligramos.
El P5P es hidrosoluble y el exceso se elimina por los riñones. El límite superior de seguridad es de 100 miligramos al día en uso prolongado. No hay interacción con Levothyrox. La única precaución mayor concierne a los pacientes bajo levodopa sola (sin carbidopa), en quienes la B6 reduce la eficacia del tratamiento.
Un análisis de sangre de B6 confirmó la deficiencia de Marc: 18 nmol/L (el rango óptimo comienza en 30). Prescribí P5P a 50 miligramos al día, asociado a 15 miligramos de zinc bisglicinado en la cena. Dos meses después, Marc recordaba sus sueños, había aceptado tres invitaciones a cenar, y el vino tinto ya no le daba migrañas. A menudo me dice que es «el complemento que me devolvió mis sueños».
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Para ir más lejos
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Fuentes
- Wyatt, Katrina M., et al. “Efficacy of vitamin B-6 in the treatment of premenstrual syndrome: systematic review.” British Medical Journal 318.7195 (1999): 1375-1381.
- Lerner, Vladimir, et al. “Vitamin B6 treatment in acute neuroleptic-induced akathisia.” Journal of Clinical Psychiatry 65.11 (2004): 1550-1554.
- Curtay, Jean-Paul. Nutrithérapie : bases scientifiques et pratique médicale. Testez Éditions, 2016.
- Mouton, Georges. Écologie digestive. Marco Pietteur, 2004.
- Hertoghe, Thierry. Atlas de médecine hormonale et nutritionnelle. Luxembourg : International Medical Books, 2006.
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